La firma austríaca instaló en Pudahuel su primera filial con una inversión de US$3,5 millones. El objetivo es formar en el país a los profesionales y técnicos que tripularán y harán mantención de sus carros bomba durante las próximas dos décadas.
Eduardo Viveros, ex capitán de la 13ª Compañía de Bomberos de Santiago y con 40 años de servicio, hoy lidera la operación local de la compañía austríaca Rosenbauer, que acaba de inaugurar en Pudahuel su primera filial regional con una inversión de US$3,5 millones.
Rosenbauer es el fabricante líder mundial de tecnología contra incendios para la protección defensiva contra incendios y catástrofes, con más de 160 años en el mercado. Pero en Chile, la compañía carecía de servicio técnico, lo que viene a solucionar la actual filial regional.
De fondo, dice Viveros, existe un problema estructural. “Chile necesitaba cambiar el mercado, no se trata de que se venda más, sino de hacer un cambio real. Si nadie tomaba el problema en serio, la falta de mantención iba a terminar colapsando el sistema”, afirma, con apremio, el representante de la firma que construye sus vehículos de alta gama logotipados con una “R” sobre los chasis de compañías europeas como Volvo, Scania o Mercedes-Benz.
Desde 2012 el negocio en torno a los bomberos cambió. La Ley Marco de Bomberos de Chile (Ley 20564) determinó que su operación se financia con aportes desde presupuestos públicos —como excedentes de dividendos de acciones y acreencias bancarias no cobradas—, además de ayudas municipales y de gobiernos regionales. “Las colectas de los bomberos con el tarro sirven, pero para el día a día”, dice Viveros. Agrega que la norma legal también compromete al Estado a financiar entre 150 y 200 carros bomba al año, convirtiendo a Chile en un mercado estable para la inversión.
¿Cuánto vale un carro bomba de alta gama? Entre 200 y 500 mil dólares, calcula, lo que significa un aporte fiscal de hasta US$100 millones. Dice Viveros que el margen para el vendedor es acotado —entre 6% y 7%—, lo que explicaría por qué durante años ninguna empresa chilena quiso asumir la inversión inicial en talleres, escáneres y certificaciones que exige un servicio técnico de marca.
Aunque Viveros no esconde que sus carros son más caros que los de la competencia, matiza la diferencia: “Mi carro es más caro, pero no vale tres veces lo que otros, y sí dura tres veces más. Otros, a los siete años, ya los tienes que dar de baja por servicio o porque ya no están funcionando”, dice. “Al final es una inversión”, resume. “A veces nos dicen que somos como el Ferrari de los bomberos. Pero más que un Ferrari, somos un carro bomba que funciona en el momento que tiene que funcionar”, dice.
Según cuenta, actualmente hay unidades de hace veinte y veinticinco años que siguen operativas en compañías del sur de Chile. En total, en el país hay cerca de 2.300 carros bomba y, de ellos, Rosenbauer tiene el 10% del parque y concentra el 35% del valor del mercado. “Nosotros queremos mantener esos números en la operación local, pero queremos que nuestros carros duren a lo menos dos generaciones de bomberos”, asegura.
Aunque el imaginario público asocia a los carros bomba con el trayecto desde los cuarteles hacia la emergencia del lugar del incendio, hay una plaza que para la firma austríaca es clave. “Si tú me preguntas cuál es el producto principal de Rosenbauer, son los aeroportuarios”, dice Viveros. La firma está presente en 135 terminales aéreas del mundo, incluido el de Santiago, y opera bajo una presión que no admite margen de error: si el carro de bomberos presenta una falla, el aeropuerto no puede recibir aviones o es degradado de categoría.
Ese negocio es, además, uno de los motores detrás de instalarse en Chile. Las proyecciones de crecimiento de tráfico aéreo global apuntan a Latinoamérica como una de las regiones con mayor potencial de expansión, mientras que los mercados europeo y asiático ya están maduros.
Desde ese punto estratégico de la ciudad, también se facilitará la logística para crecer en el mercado minero. Con experiencia previa en representación de empresas de maquinaria pesada, Viveros cuenta que en su empleo anterior vendió 18 carros bomba a importantes mineras de Chile. Sin embargo, reconoce que lo hizo atendiendo a la misma lógica de low cost que ahora dice querer cambiar:
“El minero es un mercado de seguros, no de atención al carro bomba. La ley dice que si estás a más de 100 kilómetros de un cuartel de bomberos en una ciudad habitada, tienes la obligación de tener tu propio carro. Pero lo que buscaban las empresas era el low cost, para tenerlo estacionado ahí. Solo quieren el check de la compañía de seguros. A Rosenbauer no le interesa venderte un carro básico de stock para tenerlo estacionado afuera. Queremos estudiar tu faena, entender qué tipo de emergencia puedes tener y capacitar a tu brigadista”, explica Viveros.
Rosenbauer también tiene líneas de negocios relacionadas con el equipamiento y uniforme de los bomberos. De hecho, cuenta Viveros que recientemente entraron al mercado argentino con sus cascos.
Fuente: Forbes.