La comisión asociada al tratado está trabajando para transformar una cartera de proyectos mineros binacionales valorada en más de US$20.700 millones en mayores niveles de inversión, empleo e innovación para las regiones fronterizas.

Chile y Argentina han dado un gran paso para impulsar la inversión minera en la frontera, al reactivar formalmente la Comisión Administrativa de su Tratado de Integración y Complementación Minera, firmado originalmente en 1997. Ambos gobiernos oficializaron recientemente la reactivación del tratado en Buenos Aires, tras las sesiones de trabajo realizadas anteriormente este año durante la Semana CESCO y la Expo Minera de San Juan.
La importancia del tratado radica en que establece un marco jurídico conjunto para facilitar el desarrollo de proyectos mineros en zonas fronterizas, coordinando regulaciones relacionadas con aduanas, tributación, trabajo e infraestructura. Su implementación se realiza proyecto por proyecto mediante Protocolos Adicionales Específicos, que definen las áreas de operación y las condiciones particulares de cada iniciativa.
Este renovado impulso llega en un momento estratégico: la comisión está trabajando para transformar una cartera de proyectos binacionales valorada en más de US$20.700 millones en mayores niveles de inversión, empleo e innovación para las regiones fronterizas, según el subsecretario de Minería de Chile, Álvaro González. Cabe destacar que esta reactivación forma parte de una agenda más amplia del Ministerio de Minería para atraer inversión extranjera, que recientemente incluyó delegaciones de alto nivel de Emiratos Árabes Unidos y Japón interesadas en asegurar el suministro de cobre y litio, lo que refuerza la ambición de Chile de mantenerse como un socio estratégico en el mercado global de minerales críticos.
Lo que significa para el sector minero chileno
Para las empresas proveedoras de bienes y servicios para la minería, el tratado es especialmente relevante. Según fuentes de la industria, las empresas chilenas operan con costos competitivos en logística, financiamiento, carga tributaria y acceso a insumos, lo que les permite desempeñar un papel importante en el suministro de bienes y servicios para proyectos binacionales. Esto posiciona a las
empresas chilenas de ingeniería, logística y equipamiento para capturar una parte significativa de los contratos asociados a grandes desarrollos transfronterizos de cobre y oro, incluidos proyectos en el distrito Vicuña y otros corredores andinos conectados con Chile.
Más allá de los servicios, el tratado simplifica el diseño y planificación de proyectos a ambos lados de la frontera. Permite a las compañías mineras diseñar un proyecto como si la frontera no existiera, reduciendo la duplicación de permisos, los costos de infraestructura compartida y las dificultades logísticas para operaciones que abarcan ambos países.
El tratado refleja además el impulso del gobierno por profundizar los vínculos regionales y abre importantes oportunidades para la cooperación y la integración con Argentina.
Mirando hacia adelante
La renovación del tratado marca una dirección clara: evaluación más ágil de proyectos, una coordinación regulatoria más sólida y mayores oportunidades para las empresas chilenas, desde contratistas EPC hasta proveedores de servicios especializados, para participar en una de las carteras de proyectos mineros transfronterizos más prometedoras de Sudamérica.
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